¿Debemos plantas castaños del país o híbridos resistentes?

Dr. Fernández de Ana-Magán

Esta pregunta se la hacen los propietarios forestales cuando le ofrecen en los viveros forestales planta de castaño con diferentes precios relacionados con las dimensiones  pero sin especificar bien las caracterí­sticas genéticas de cada una de ellas. Hoy queremos aclarar un poco estas ideas para que decidamos con mayor conocimiento de causa.

El castaño europeo (Castanea sativa) fue a lo largo de los siglos el castaño tradicional de uso en todo el continente; sobre el se injertaron las variedades de castaña traí­das del este de Europa y de la pení­nsula de Anatolia por que ofertaban más calidad en tamaño y en sabor que el fruto original de esta especie. Con la llegada en el S.XVII de la enfermedad de la tinta y posteriormente la del chancro este castaño sufrió fuertes pérdidas de árboles de todas las edades. Los hongos causantes de estas dos enfermedades, de origen asiático, no encuentran resistencias en esta planta europea y la destruyen con facilidad cuando se dan las condiciones ambientales para el desarrollo de los hongos causantes y las intervenciones negativas del hombre en las plantas con labores del suelo, podas o injertos poco adecuados.

Desde comienzos del siglo XX se inició en Galicia una importante lí­nea de trabajo para luchar contra estas enfermedades por la importancia de este cultivo en la alimentación humana; la mejora genética con la obtención de hí­bridos (clones) resistentes la enfermedad de la tinta ofrecí­a las mejores posibilidades. A D. Cruz Gallastegui y a la Misión Biológica de Galicia debemos esos primeros éxitos, éxitos que años después se completarí­an con la importante labor de una gran cantidad de investigadores dedicados a estudiar estas problemáticas.
De forma paralela en Francia y en menor medida en Italia y Portugal se realizaron trabajos en este mismo sentido obteniendo resultados similares.
En la actualidad la expansión de estas dos enfermedades por toda la pení­nsula Ibérica hace muy difí­cil evitar su ataque en cualquier parte del territorio dedicado a esta especie por lo que la plantación con Castanea sativa se hace muy difí­cil de justificar ante el riesgo sanitario que supone.

Los hí­bridos, representados en una colección de clones, presentan resistencia a los patógenos causantes de estas enfermedades y diferentes aptitudes tipológicas y productivas dan un amplio marco de actuación;

La planta de estos hí­bridos, obtenidos por reproducción vegetativa, puede actuar como productora directa de fruto, madera o mixto pero también puede ser injertada  con variedades tradicionales de castaña, en cuyo caso pierden en la parte aérea el buen comportamiento ante el chancro, pero su pie mantiene la resistencia contra la tinta.

En la actualidad diversos viveros producen planta de este tipo de buena calidad; en esta situación tendremos que seguir manteniendo los cultivares de castaño europeo, para que no se pierda ese importante patrimonio genético, pero no podremos emplearlos como planta para nuestras plantaciones por el riesgo de que las perdamos en poco tiempo destruidas por las enfermedades mencionadas que le acechan constantemente.

En estos hí­bridos, la calidad de la castaña, la aptitud para producir madera y la afinidad de injertado de las diferentes variedades de castaño dependen del clon que se utilice.
Para asegurarnos de que la planta que nos venden es resistente a estas enfermedades y presenta unas determinadas caracterí­sticas debemos exigir la certificación de las mismas con identificación del clon, de forma que el vivero se haga responsable de lo que vende.

 

 

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